LI_43
2014

Detrás del dibujo. Una mirada a la obra del artista



Desde hace un tiempo, Gustavo Emé nos ha familiarizado con una estética que hace reconocible su obra: La repetición de patrones, una clara reminiscencia prehispánica, la disposición cartográfica y Lima como eje, características que son leitmotiv en su propuesta artística. En esta ocasión continúa por el mismo camino, pero hoy revela algo que va más allá de lo lúdico, crítico e irónico de su anterior trabajo, algo que ya anticipaba “Animal: 7 distritos” (muestra del 2014): Una suerte de ejercicio catártico que esconde incógnitas interiores en las que el artista tiene pendiente ahondar.

A partir de referentes peruanos como Fernando de Szyszlo y Elena Izcue, de quienes admira el interés por el tema prehispánico abordado desde diferentes técnicas, y de la obra del colombiano Nadín Ospina, cuya estética pop se alimenta también de lo prehispánico con un claro tono lúdico y crítico a la vez; Emé ha generado una obra influenciada por elementos de su generación: los videojuegos y lo tecnológico, siendo la practicidad para la reproducción ofrecida por las aplicaciones tecnológicas (que lo sedujo inicialmente), lo que encamina su reflexión en torno al trabajo manual/artesanal del artista. Es así que, recordando los mapas que hacía de niño, en los que recreaba ciudades, continentes y mundos ideales, como una forma de escape, ahora re/crea los distritos limeños.

“LI-43” es el nombre de su sexta muestra individual, en la que reúne dibujos elaborados entre los años 2016 y 2018 y que representan a Lima y sus distritos. Toma como referencia los códigos postales para nombrarlos y coloca en el título el número de orden en el cual cada uno fue elaborado, obedeciendo esto a la afinidad y conocimiento que Emé siente y tiene por determinado lugar. Elementos reconocibles de cada zona (como monumentos, plazas, cementerios o fechas significativas), se mezclan con detalles surrealistas, con citas que cuentan experiencias vividas en el lugar o con simples palabras que surgieron de manera automática e inconsciente, todo esto en el afán de retratar ese distrito “ideal”.

El dibujo, en todo su esplendor, protagoniza esta selección y es el pretexto perfecto para la oleada catártica que le facilita el ejercicio manual, es el medio para la reflexión, donde la obsesiva repetición de gráficos y el discurso escrito (automatizado y sin sentido), se convierten en respuesta a una exploración interna inconsciente.

“Lima es una ciudad difícil”, nos dice Gustavo Emé, pero ya no solo se trata de la ciudad y sus problemas, hay más detrás, experiencias que marcan al artista, que hacen que ese caos citadino se trasforme inconscientemente en un reflejo de su interioridad. Instinto, miedo, gratitud, melancolía, indignación, todo se conjuga en una obsesiva distribución de imágenes y texto que van delineando, sin tal vez proponérselo, una propuesta claramente intimista.

Esta nueva serie presenta obras de diverso formato, elaboradas sobre papel y realizadas con lápiz, tinta y colorpic, variedad técnica que le permite al artista lograr efectos y texturas que se complementan perfectamente con la vibración visual que genera el texto. Obras suspendidas, montadas de manera poco convencional, elementos modulares que pueden variar de ubicación gracias a la intervención de quien observa.

El artista madura y su obra con él, su carácter metódico y la aparente calma estallan en el papel, la despreocupación de sus primeros dibujos se transforma en un obsesivo y planificado orden. El efecto sanador y relajante del ejercicio manual hacen de su obra un muestrario para que el espectador experimente, reflexione y construya.

Lejos de retóricos discursos curatoriales, le invito a preguntarse: ¿En qué ciudad “vive” usted?


Por Silvana Vargas-Machuca Barrantes.

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